DOS CULTURAS QUE SE UNEN EN UN SOLO CORAZÓN

Ana, una joven Venezolana, enamorada, elegante, sencilla, apasionada de la decoración, super detallista, calmada, muy cercana, trabajadora y con carácter.

Se dió el si quiero con tan solo 24 años, totalmente decidida a formalizar su amor oficialmente y es que de verdad no podía derrochar más aprecio y cariño hacia su pareja, Max.

Aún recordamos la primera cita que tuvimos con ellos, bastaron pocas palabras para decirnos que querían que fueramos sus weddings planners, «dónde tenemos que firmar» nos dijeron con una carcajada.

Ana vestía un precioso vestido con un delicado encaje ajustado de Longaray, con una espalda transparente de encaje bastante bonito. El tocado era de Pretty Things, el cual envolvía delicadamente su recogido despeinado.

Decidió vestirse en la finca donde realizamos la boda, con sus amigas, su prima y su madre, un momento muy íntimo y divertido donde pudieron disfrutar de una habitación dúplex de madera medieval ¡flipante!

  

  

  

  

Max, un chico Ucraniano, con ojazos azules, ordenado, charlatán, bromista, de ideas muy claras, también con mucho carácter, decidido, cuidadoso y protector de lo suyo.

Nos dejó impresionadas el día de la boda, con un traje y un chaleco gris y azul labrado bastante llamativo, corbata azul, y un prendido de rosas rosa a juego con el ramo de ella.

  

  

  

La ceremonia fue una ceremonia muy especial y bastante atípica, ya que fue al anochecer, de ahí salió la idea de iluminar y aprovechar la estructura que teníamos para la ceremonia, donde se creó un ambiente bastante romántico, muy agradable y sobre todo diferente.

La ceremonia la realizó un amigo de la pareja, muy amena y bastante graciosa por cierto, las carcajadas no paraban de escucharse… Finalizó este momento con la ceremonia del mantel, tradición en Ucraniana, donde ambas madres sujetaron de ambos lados del mantel estirado para apoyarlo en el suelo, y una vez nuestra pareja pisan ese mantel queda oficialmente terminada la ceremonia.

Max entró de la mano de su madre y Ana iba acompañada de su padre y su padrastro.

   

   

    

     

     

Para la decoración de esta boda utilizamos una paleta de colores pasteles, rosa, verde, azul y el color madera oscuro para el mobiliario, mesas imperiales de 25 personas cada una de ellas, sillas de crossback, platos de cerámica turquesas, servilletas color maquillaje, bajo platos de enea, copas alternas rosas, azul y verdes labradas.

Los centros de mesas eran caminos sin fin de esparragueras verdes como fondo y una infinidad de jarroncitos labrados de cristal con rosas, hortensias azules y blancas, astilbe, eucalipto… De nuestro querido equipo de Anaís Floristas.

Toda la papelería y el Seating plan fueron diseñados por nuestras compis de Nubere, qué nos gusta contar con ellas, le contamos la idea y enseguida lo plasman y mejoran fácilmente.

Para este Seating nos diseñaron unos llaveros de metacrilato con el nombre de cada invitado, así servían para escoger un sitio y ponerlo encima del plato mientras vas al buffet libre, así también sirvieron como de regalo de boda. ¡Muy Top!

 

                  

   

   

La entrada de Ana y Max al banquete fue tremenda, entraron con muchísimas ganas, bailando y corriendo a lo largo de todas las mesas levantando a todos los invitados con mucha energía.

   

No fue una boda sencilla, ya que no contábamos con un catering para la comida, sino un asador argentino el cual realizaba la parrillada por un lado, con piezas enteras de cerdo puestas en el asador, pollos, chorizos… Por otro lado, teníamos al que nos hacía las guarniciones para poder acompañar esta carne, papas a lo pobre con verduras, cuscús, verduritas, salsas, y muchas más… todo puesto como buffet libre en una isla de mesas de madera, cuyos invitados pasaban a servirse todo aquello que se les antojasen.

Servicio de camareros para el montaje, también servían las bebidas y retiraban los platos de las mesas ya terminados, también servían las copas en la barra libre, una auténtica empresa de camareros con mucho estilo y profesionalidad dirigida por la mano de nuestro amigo «Paco» de Sinesstesia.

Contratamos una mesa de dulces, trozos de tartas individuales, bocados dulces…unos postres con mucho sabor y buen gusto que nos fabricó Lola de Oh cakes!

   

Para la iluminación contamos con nuestro Michael de Masquepalet, necesitábamos dar color a la cena y forma a la ceremonia con un romántico montaje, que quedó de escándalo.

Para los rincones de bienvenida, cóctel y fiesta contamos con Decoración Chill Out.

El mobiliario que escogimos, cómo no, es de nuestros compañeros de Noe event, nos abastecieron totalmente la boda entera.

Por último y especial mención a nuestro compañero Nacho de Cero17photography , autor de estas imágenes tan bonitas y emocionantes, con un trabajo impecable y de los más rápidos que hemos conocido en relación a obtención de fotos. Recordamos el domingo de camino a la finca para el desmontaje donde recibimos un mensaje de Nacho con un montón de fotos de la misma noche… ¡Mil gracias!

Y nosotras, como organizadoras, diseñadoras, coordinadoras de todo ello, e incluso ésta vez, como metres, pero contando con todo el equipo que llevamos fue tan fácil y sencillo que salió absolutamente bajo lo establecido, eso sí, muchas reuniones de por medio y muchas charlas.

Muchísimas gracias Ana&Max por confiar plenamente en nosotras, por hacernos disfrutar de vuestro gran día, y sobre todo por regalarnos un pedacito de vosotros, siempre os recordaremos.

Un placer trabajar con todo este equipazo.